
La forma en la que ha afectado el “cerrojazo” bancario del crédito a las empresas ha dependido de ciertos factores, algunos intrínsecos (de las propias empresas) y otros extrínsecos:
Los factores intrínsecos que considero más importantes son aquellos que determinan el grado de endeudamiento de las empresas, así como cual es la finalidad de la financiación en las mismas. Es bastante raro que una empresa no necesite financiación, pero si encuadramos a las empresas (de una forma muy general) en algunos de los siguientes grupos, es muy diferente
- No necesitar financiación
- Tener una cuenta de crédito que varias veces al año tiene saldo acreedor
- Tener una cuenta de crédito permanentemente utilizada
- Tener una necesidad permanente de crecer
- Tener vencimientos de una deuda a medio plazo que actualmente es inasumible
De hecho, las empresas que se encuentran en el primer y segundo grupo, probablemente no tendrán problemas financieros durante la crisis (hablamos de problemas derivados de la falta de crédito bancario). En el primer caso porque la empresa se autofinancia con sus operaciones y, en el segundo, porque la cuenta de crédito ha sido bien diseñada como método de financiación y financia el desfase entre los cobros y pagosde las operaciones (y los bancos no suelen cancelar estas cuentas).
Las empresas del tercer grupo no han hecho bien sus deberes y, probablemente, o han infravalorado sus necesidades financieras y en algún momento no tienen más remedio que forzar a los proveedores o, peor aún, han financiado con una cuenta de crédito la compra de activos que deberían haber sido financiados a largo plazo (lo cual ha valido en la época en la que la renovación de la cuenta de crédito era “automática”). El resultado es que, cuando las entidades financieras tienen que limitar el crédito y exigen el pago al vencimiento (plazo menor a un año) de los saldos de las cuentas de crédito, las empresas tienen pocas posibilidades, o financian a largo la deuda con las garantías correspondientes, o amplían capital o quedan abocadas a una situación financiera lamentable que probablemente les llevará a situación concursal.
Si la empresa se encuentra en el cuarto o quinto grupo, el problema es también acuciante. Las del cuarto porque tendrán que limitar sus inversiones y esto puede afectar severamente a su resultado global y las del quinto, porque si no pueden renegociar la deuda, están muertas.
Si tenemos que sacar algún aprendizaje de esto, probablemente sea que es muy importante distinguir entre lo que ha de financiarse a corto (el circulante) y lo que hay que financiar a largo (los activos). En otras palabras, no puedo comprar vehículos y cargar su importe a la cuenta de crédito porque esto nos puede pasar factura.
Los factores extrínsecos incluyen, como es lógico, el hecho de que la situación que estamos viviendo no afecta a todas las empresas por igual y, por tanto, no todas las empresas tienen las mismas necesidades de crédito para poder salvar esta situación económica.
Lo curioso es que mucha gente se ha extrañado de la actitud de los bancos, cuando siempre se ha sabido que los bancos te ofrecen un paraguas cuando hace sol (¿recordáis aquellas cartas con los préstamos preconcedidos que todos hemos recibido cuando no nos hacían falta?) y te lo quitan cuando llueve.
Actualmente, los bancos tienen una gran parte de su activo sobrevalorado (créditos incobrables, inmuebles, etc.) y con ellos, el valor de sus acciones. Evidentemente, podríamos mejorar ciertos ratios (basados en relaciones sobre activos) si pudiéramos ajustar el tamaño de estos activos sin afectar al valor de mercado de las acciones, pero no podemos. De hecho, las entidades intentan por todos los medios renegociar deudas que al día de hoy son incobrables ya que, en caso contrario, tienen que provisionar por los activos “tóxicos” (con el consecuente descenso en los beneficios), dejando, de esta forma, el problema aparcado hasta un mañana que se espera mejor…Por esta y otras razones, muchos bancos tienen una situación real muy alejada de aquella que figura en los libros.
En definitiva, la situación que tienen los bancos es muy complicada ya que su negocio tradicional (ganar dinero a partir de la diferencia de interés entre lo que prestan y lo que retribuyen los depósitos que captan) está muy difícil. No sólo prestan mucho menos dinero ya que por una parte no hay consumo (con lo que la necesidad de crédito está bastante congelada) y por otra ellos mismos son mucho más conservadores ya que ahora solo quieren “activos de calidad” (parece que aprenden rápido), sino que además, hay una guerra de precios en el mercado muy complicada debido a que algunos bancos no tienen liquidez y han de conseguirla “como sea” (aumentando la retribución de los depósitos).
La banca, hoy en dia, es un negocio complicado y, si quieren crear valor para sus accionistas, las soluciones pasan por incidir en el resto de líneas de negocios (seguros, planes de pensiones, venta por catálogo, …). Y, como no, una posible solución son las comisiones (y no estamos acostumbrados a las mismas).
No olvidemos que un banco es un proveedor como otro cualquiera: nos proporciona un servicio y pagamos por él, así que comparemos precios, servicio y elijamos al mejor.
Un saludo a todos.