Resulta curioso comprobar que no todos tenemos las mismas aficiones. Somos tan distintos…
Con este artículo pretendo que el que no se haya iniciado aún en el apasionante mundo de la música clásica o de la ópera, pero tenga interés en hacerlo, pueda conseguirlo con ciertas “garantías de éxito”.
A través de él entenderéis cómo me aficioné yo y os daré algún consejo para que aprendais a amar la ópera.
Mi primera toma de contacto
Antes de conocer la ópera, comencé a aficionarme por la música clásica. Todos hemos escuchado ciertas piezas clásicas inconfundibles pero probablemente no conocemos las obras enteras, sino sólo la parte más famosa.
Es curioso el modo en que me introduje en la música clásica. Cuando comencé mi carrera de Ingeniería en Informática, había en primero un compañero de Marbella (Francisco Javier Villero Salas) que había estudiado Magisterio y quiso comenzar otra carrera. Realmente, debido a su trabajo, no podía asistir a clase con regularidad y tenía que hacer algo. Una vez que entablamos amistad, me explicó su situación y me contó que era profesor y que había estudiado hasta octavo curso de piano. A mi siempre me había interesado la música y tras varias conversaciones, convinimos en que yo le explicaría Cálculo de primero de la carrera y el me enseñaría música. De esta forma, comenzamos a quedar semanalmente en su casa y ambos fuimos prosperando en las materias que nos interesaban. Allí tenía un órgano y un piano de media cola y tocaba piezas fantásticas como el “Concierto Italiano” o “Tocata y Fuga en Re menor” de Bach, algunas sonatas de Beethoven, Estudios y Balladas de Chopin, trozos de conciertos de Rachmaninov, … y aquello me encantó.
Comencé a escuchar cada vez más música clásica y ésta “me embrujó”. He escuchado cientos de obras de diversos autores, sinfonías, conciertos para piano y orquesta, para violín, sonatas, etc. Definitivamente, os puedo asegurar que he escuchado mucha música.
Cierto día me avisó Javier de que venía una ópera al Teatro Cervantes y me animé a ir con mi, entonces novia, Ana (ahora es mi mujer). La ópera que vimos fué “Cosi fan tutte” de Mozart, ópera bufa que bajo el título “Así hacen todas”, mostraba una historia de lo más disparatada. Javier no era muy aficionado a la ópera, pero también quería aficionarse y fuimos los tres. La ópera estuvo muy bien pero se me hizo algo larga porque, además de ser “mi primera vez”, nunca la había escuchado ni siquiera en cd, con lo que no me sonaba absolutamente nada.
Javier y yo perdimos el contacto posteriormente. Él estudió órgano con Adalberto Martínez Solaesa en el conservatorio, terminó piano y siguió con sus clases y con su música, dejando la carrera de informática. Yo me quedé con el “gusanillo” de la música y, de esta forma, cuando cursaba segundo de carrera decidí matricularme en el Conservatorio Superior de Música de Málaga. Allí tuve la suerte de dar el primer año, por casualidad, con Manuel Gil Pérez que fué mi profesor de primero de Solfeo por azar, pero al que yo elegí durante el resto de años. Así, simultaneé primero de Solfeo con segundo de carrera, segundo de Solfeo con tercero de carrera …y terminé tanto Solfeo, como Coral, como mi Ingeniería en Informática.
Y llegó la afición
La primera ópera que me compré en cd fue Cosi Fan Tutte, la misma que había visto días antes en el teatro. Comencé a escucharla con paciencia una y otra vez, hasta que los temas me sonaron, después de sonarme me los aprendí y después comencé a cantar las arias de tenor y barítono; me encantó. Posteriormente fui comprando más y más cds (en la actualidad tengo cientos de óperas en cd y de algunas, incluso, dos y tres versiones) y durante mis años de carrera no paré de escuchar ópera y música clásica. La escuchaba estudiando, la eschaba en el coche,… …recuerdo que Ana me preguntaba ¿Te parece bien que salgamos un sábado y lleves puesto en el coche el Requiem de Mozart o la Sinfonía número 6 “Patética” de Tchaikovsky? Como comprenderéis, normal, lo que se dice normal, no era.
Algunos consejos para aprender a amar la ópera
La ópera es una maravilla. ¿Os gusta el teatro? Evidentemente, éste tiene algo especial que el cine no puede darnos, ¿verdad? Pues imaginaros un teatro en el que la intensidad de la vivencia del espectador aumenta debido a la música; cuando hay una escena de amor, la música es romántica y melodiosa y cuando hay una pelea, la música tiene mucho más ritmo y transmite desasosiego. Esto es la ópera; es una vivencia sin igual.
Si no se está habituado a escuchar ópera, resulta algo extraña al oído las primeras veces. Los timbres de las voces parecen forzados y, salvo pequeñas secciones, la música no nos gusta, …pero, ¿acaso no pasa esto con todo tipo de música? ¿Os imagináis ir a un concierto de Bruce Springteen y no conocer ni una sola canción? ¡Seguro que nos aburrimos! Por ello, quiero daros algunas pautas para que os aficionéis a la ópera.
- Primero, tratad de aficionaros a la música clásica. Escuchad a Bach, Vivaldi, Mozart y Beethoven y, lo más importante, seguid este orden. El oído no habituado a la música clásica, debe escucharla en el mismo orden temporal en que se escribió. Que nadie intente escuchar la consagración de la primavera de Stravinsky en su primer contacto con la música clásica porque creerá que ésta no es para él y no volverá a intentarlo.
- Después, continuaremos con algo sencillo: antes de la ópera podéis escuchar un musical como “The phantom of the Opera” en el que, aunque las voces se usan de la misma forma que en la ópera, hay temas que tienen incluso batería y, por lo tanto, puede ser un buen nexo de unión entre la música a la que estamos acostumbrados y la ópera.
- Luego ya entramos en la ópera y podemos escuchar las mejores canciones de ciertas óperas como Cosi Fan Tutte, Las bodas de Fígaro o La flauta mágica (de Mozart).
- Una vez que ya somos capaces de estar un ratito escuchando trozos de óperas, llega el momento de escuchar una entera. Mi recomendación es empezar con El barbero de Sevilla o La flauta mágica. Sólo escúchala varias (muchas) veces, sin leer el libreto.
- Después ve a verla al teatro y allí te enterarás de la trama, de forma que podrás identificar la música (que ya conoces) con cada escena.
- Si has logrado llegar hasta aquí, lo has conseguido. Poco a poco te irá “picando el gusanillo” e irás escuchando más y más y… cuando llegues a Puccini… bueno…, mejor que lo experimentes tú y me cuentes.
Mis óperas preferidas
Esto se está convirtiendo en un capítulo de un libro más que en un artículo de un blog, por lo que terminaré indicándoos mis óperas preferidas (que no os debéis perder):
- La boheme, Tosca, Turandot y Madama Butterfly de Puccini. Puccini, a mi juicio, es el número uno. Lo que escuchéis de él, no os defraudará.
- Rigoletto, La Traviatta y el Trovattore de Verdi. Verdi es también fantástico y tiene un estilo muy peculiar.
- Carmen y el Pescador de perlas de Bizet, Lakme de Delibes o Fausto de Gounod. La ópera francesa también es maravillosa.
- Cosi fan tutte, La flauta mágica, Las bodas de fígaro y Don Giovanni de Mozart. Son fáciles de escuchar pero quizá tienen demasiados recitativos para el no iniciado.
- y un largo etcétera…
Espero no haberos aburrido con “el relato” y estoy a disposición del que se quiera aficionar a la ópera para darle un consejo o resolverle, en la medida de mis posibilidades, las dudas que tenga.
Un abrazo a todos.
